miércoles, 18 de abril de 2012

De lo que te hace feliz

Donde "los líderes" del país solo piensan en dividir y quedarse con lo que no les corresponde, donde aún no respetan los derechos de las mujeres, niños e indígenas, donde se conoce como una sociedad apática, viene un líder del género musical, que siempre se manifestó a favor de los DDHH, la paz y la libertad, logra que cientos de miles de paraguayos se unan en coro cantando los temas más emblemáticos, temas que marcaron historia y que el día de ayer unió a todas las generaciones.
Ver a una abuela, toda canosa, bailando rock, con su hija y nietas me partió el corazón de profunda felicidad, ver padres con sus hijos pequeños y adolescentes eufóricos enloqueciendo con los temas me hizo reflexionar sobre nuestra situación actual, en la que llegué a la conclusión de que nuestro país no está perdido.
Cuando creciste con la mentalidad de que nadie quiere a Paraguay, todos subestiman a este país y tener a un artista, leyenda del rock y de la música en general pisando suelo paraguayo, te hace recobrar la esperanza, de que hay mucho por hacer y mucho por vivir.
Gracias por seguir vivo Paul McCartney y venir a nuestro país. Gracias por tomarte el tiempo para dejarnos un mensaje de paz.





Canté, lloré, salté, grité... cada vértebra adolorida vale la pena.








Imagen de Última Hora.com
Video de Javipen1970

jueves, 23 de febrero de 2012

De lo que importa un carajo


Ayer, durante un ejercicio de meditación, me tocó experimentar los espacios vacíos que tengo.
Cuando creí que todo estaba mejorando, cuando estaba dando el paso siguiente para continuar con mi vida, cuando la sonrisa se volvió algo natural nuevamente, me di cuenta que tengo un vacío enorme, que ni el colisionador de hadrones podrá saber con exactitud el tamaño exacto, desde el inicio al fin que tengo dentro, en algún lugar del cuerpo.

Últimamente ando buscando la manera de sacarme el dolor de encima, y como expliqué a algunos amigos, no es el dolor que uno siente por el exceso de añoranza, o la falta de presencia de la persona a quien se extraña, si no el dolor ocasionado por el trauma de haber visto sufrir incontables veces, por meses enteros que llevaron a despedirte todas las noches de la misma, por la posibilidad que existió durante días de que ya no abra los ojos.

Durante meses ví todo lo que le hicieron, todo lo que sufrió y como la mujer más linda del universo se volvió un fantasma en tan solo días.

El corazón adquiere el color y la consistencia de una uva pasa, los colores se apagan y el pecho no deja de apretarte. Tratar de transmutar el dolor en inspiración no funciona en todos los seres humanos, y no a todos los que te rodean se les ablanda el corazón.

Cuando llega el momento en el el corazón dejó de bombear su sangre, y la septicemia corrompió todo lo que antes era vida, el tuyo, que aún bombea, siente un alivio casi celestial, por el hecho de que no volverás a ver sufrir a tu mamá nunca más. Solo tuvimos un minuto de llanto sonoro, como parte de una tradición casi instintiva, como si ese llanto fuera de nuestras almas que intenta despertar al alma de la persona que dejó esta vida, para que despierte, se desprenda y vaya a un lugar mejor, que solo cuando nos llegue el turno podremos saber si existe. Luego ya no hubo momento para llorar, la vida siguió su rumbo.

De un tiempo a esta parte, todas las mañanas en que me encuentro sola, con la rutina, solo escucho aquellos gemidos del dolor, solo veo jeringas sacando sangre, solo veo aquellos ojos tristes, resignados a lo desconocido que se acerca, aunque ella ya no esté.

Díganme cómo carajo me saco eso de encima? es parte del proceso? estoy podrida de repetirme eso todos los días, como tratar de convencerme de que voy a vivir con eso el resto de mi vida.
Hago todo lo que sea necesario para sentirme mejor, si me dicen que tengo que pasar la lengua a un sapo, para sentirme más viva, soy capaz de hacerlo.
A veces miro su foto de joven y trato de reproducir en mi cerebro los ecos de su sonrisa. Cuando veo mujeres que tienen pecas en las manos, imagino que es la suya, y cada vez que cocino, hago como si ella estuviera esperando a que llegue la hora del almuerzo. Pero no es así siempre.

Que alguien me explique lo que está ocurriendo con mi cabeza, que alguien me explique porqué suceden estas cosas, a los ateos del mundo les pregunto, y qué pasa ahora? qué piensan ustedes, qué ocurre después de todo.
Que me digan los sicólogos... que me estoy volviendo loca.

Busco respuesta en todas partes, porque en algún lugar debe haber una que me deje dormir tranquila, teniendo la certeza de que todo lo que ocurre es por una buena razón.

Mientras el resto del mundo se queja por superficialidades, y otros luchan por un mundo mejor, yo no dejo de pensar en todo esto, y me pregunto... ¿qué carajos estoy haciendo?

Para rematar el día, hoy me llega la cancelación de la cuota del terreno del lugar donde se enterró lo que queda de mamá, y vi mi firma de aquella vez en que desesperada amanecí con mis amigas y seres queridos juntando dinero para tener un lugar para ella, por si no pasaba esa noche. Revivir esos recuerdos me hicieron estallar en llanto.

Llorar no ayuda en nada, más que aliviar el espacio que ocupa el dolor, que a la vez, es un vacío.



martes, 14 de febrero de 2012

De los niños y nosotros los grandes

Mañana se recuerda el día del "Cáncer Infantil" por lo tanto, estamos invitados todos, a salir de nuestras casas con remera blanca, es un simple gesto de apoyo a los niños y los familiares de los mismos que padecen esta enfermedad. Es bueno recalcar lo que acabo de decir: "los niños y los familiares de los mismos" porque cuando uno tiene cáncer, es su cuerpo el que lucha contra la enfermedad, pero son los familiares que comparten el tiempo y los sentimientos de la persona.
Lo puedo decir yo misma que conviví durante 15 meses con el cáncer que se llevó a mamá. Uno se desgasta anímicamente, físicamente (lo cual sigo arrastrando hasta hoy) psicológicamente (lo mismo digo) y económicamente.
No quiero imaginar lo que será convivir con un niño que vive con cáncer. No quiero imaginar lo que serán los pensamientos de sus padres todas las noches.
Pero si están interesados en conocer un poco de lo que es la vida de ellos, te invito a conocer a Elda Cecilia, una guerrera junto a Lucas, su hijo.
No te cuesta nada ponerte una remera blanca, espero que lo hagas mañana.

jueves, 2 de febrero de 2012

De palos de Golf

No sabía yo que ahora los hijitos de papá salen a farrear con palos de golf para armar moquete y romper la cabeza del primero que se ponga en su camino. No sabía que los palos de golf podían ser utilizados como armas para ocasionar traumatismo cerebral con hundimiento de cráneo al primer ser humano que se cruce con estos delincuentes de la alta sociedad. Porque no son palos de golf robados por una partida de morochos ex convictos del reformatorio de Itagua, son hijos de papi que huyen de la justicia a Miami, son hijos de papi de apellidos de familias tradicionales que no se mezclan por nada en el mundo con un González o Pérez... son descencientes de raíces nobles, la crema y la nata...
Ojalá Dada salga sin una sola secuela luego de las operaciones.
Ojalá se vayan presos estos delincuentes a Tacumbú y les hagan el bautismo correspondiente con sus propios palos de golf.
Agradecería a todos que compartan, a ver si les llega la advertencia a quienes corresponda. Ellos saben quienes son.


martes, 13 de diciembre de 2011

De diferencias y pequeñeces

Si hay algo que no voy a negar, es lo mucho que la vida me enseñó. Lo que debo reconocer, no siempre lo puse en práctica.

 Al terminar el jardín, los profesores del colegio decidieron "experimentar" con algunos de nosotros. Al año siguiente, pasé directamente al primer grado, tenía 6 años, además del miedo porque "no sabía sumar ni restar" - Eso vas a aprender ahora - me dijo mamá.

Sumándole lo de mi estatura, siempre fui la más pequeña del grado, me sentía mucho menor con respecto a madurez, mis compañeritas ya estaban en "otra", cuando yo seguía jugando con plastilinas. No me costó mucho adaptarme, con una buena maestra y los mimos de mamá y papá, superé todos los obstáculos y terminé  el primer grado.

Recuerdo que una tarde, en el colegio, un compañerito me dice: - ¿Tu papá es borracho verdad? - la verdad que yo no comprendí a qué se refería, entonces le pregunté: - ¿Por qué decís eso? - a lo que mi compañero respondió: - Porque camina mal - Esa fue la primera vez en que me di cuenta de que papá caminaba "diferente".

Esa tarde, llegué a casa y le conté a mamá lo que pasó, ella me dijo: Papá no es borracho, cuando era chiquitito tuvo un accidente y le costó volver a caminar. No le hagas caso.

Años siguientes, la intriga en llegar al punto de origen, de porqué papá camina diferente, le sumé el "por qué no quiere hablar de eso".

Abriendo camino, me llegó a contar que cuando era pequeño, mis abuelos lo llevaron a la Argentina a seguir un tratamiento durante varios años, para poder "recuperarse", aprendió a caminar, a jugar fútbol, básquet, judo, a nadar, a andar en bici... aprendió a ser "un niño normal".

Luego volvió a Encarnación a seguir con su vida y estudios.

Él me enseñó a hacer "una bandeja" cuando practicaba básquet porque me resignaba a ser de corta estatura, me enseñó a "chutar de tres dedos" cuando ingresé a la selección de fútbol femenino del colegio. Me ayudó a superar mi pánico y a declamar frente a cientos de personas, hizo su máximo esfuerzo en enseñarme la guitarra y a nadar. Los dos últimos no llegué a aprender, pero por un error de la alumna, no del maestro.

Si adopté el hábito de la redacción y la lectura, es gracias a él, y si tengo un alma bohemia y me olvido de las cosas en todas partes, es porque la sangre no es agua.

Hace poco me contó una anécdota muy linda que me gustaría compartirla con ustedes:

Yo tenía 5 o 6 años, en el pasillo de la casa teníamos una planta de cáctus, un día, caminando por ahí, me entró una espina y me comenzó a dar fiebre. Como yo no hablaba, mamá no podía saber el origen de la fiebre. Me llevó al hospital y ahí luego de mucho examinarme, se dieron cuenta que tenía una espinita en el dedo. Luego de sacarme la espinita, me dieron unos antibióticos y mamá me acurrucó toda la tarde en el galpón. 
Entonces yo comencé a cantar:


"Los pollitos dicen pío pío pío
cuando tienen hambre, 
cuando tienen frío.
La gallina busca 
el maíz y el trigo
les da la comida 
y les presta abrigo..."


Era la primera vez que mamá me escuchó hablar y cantar, era la canción que aprendí en la escuelita para niños especiales donde iba. Mamá lloró mucho, porque supo que yo no tenía retraso mental.


La verdad que nunca ví a mi papá como una persona con "retraso mental" o diferencia alguna. Es evidente a simple vista que los movimientos que él realiza requiere de un poco de esfuerzo, pero siempre me pareció lo mismo a lo que me cuesta concentrarme.

La semana pasada me contó otra anécdota que me dejó boquiabierta y me llevó a mantener un debate de varias horas con él:

Me habían llevado a Formosa para que me examinaran unos sicólogos, le habían dicho a papá y mamá que tenía retraso mental y que por ende tenía que ir a una escuela para retrasados mentales.
Ese año entré al jardín, y todas las mañanas, mamá cruzaba de Encarnación a Formosa para llevarme a la escuelita.
Ahí yo le miraba a un nene que babeaba, otro que movía la mano sin parar, otro que miraba el techo largo rato, y así, todas las tardes le contaba a mamá lo que pasaba y ella se dio cuenta que yo no tenía nada que hacer en esa escuelita, y al año siguiente, me llevó a una escuela de Encarnación.
La maestra me quería muchísimo y mis compañeritas me mimaban siempre. 


Y hablando y hablando de sus anécdotas, llegó a realizar el comentario de que él es una persona con discapacidad:

- Pero papá, vos no necesitás de la ayuda de nadie para movilizarte ni para realizar cualquier cosa no?
- Y no...
- Entonces no sos una persona con discapacidad
- Si soy una persona con discapacidad porque la gente me mira así
- Entonces la gente es la que tiene discapacidad, y no vos, la sociedad es la que está discapacitada (Cabe mencionar que estaba comiendo una hamburguesa y hablaba con la boca llena).
- El problema papá, es que vos te creíste esa historia, en lo más recóndito de tu cerebro, y estás firmemente convencido de que sos un discapacitado. Un vivo lo que sos! Que discapacitado ni que ocho cuarto, vos sabés nadar, sabés jugar, ejecutás el piano y la guitarra sin problema y yo "que estoy en el 100% de mis funciones", lo cual es una vil mentira, no sé hacer nada de eso, vos me enseñaste a jugar, a hacer vuelta carnero y a volar una pandorga. Elegiste vivir como un discapacitado y no como un escritor homenajeado de Encarnación. Vos elegís el título que querés llevar, y vos elegiste el más fácil.

La conversación duró unos minutos más, pero mi cerebro conversó toda esa madrugada. Me puse en sus zapatos, hurgué en sus inseguridades y comprendí el porqué de tantas cosas.

Recordé un comentario que hizo en mi cumpleaños número 25:
"Cuando tu mamá estaba embarazada de vos, una persona de su familia, dijo que vos no ibas a ser normal... y mirá lo que sos, una enana"

Llegué a la conclusión de que la ignorancia de ese tío habrá sido un trago muy amargo para él, pero espero haber sido una alegría para él cuando me vio llorar o ensuciar pañales en las madrugadas. Hoy ese tío sabe que mi papá es mejor papá de lo que es él, sabe que mi papá y mamá construyeron una familia con defectos y virtudes, pero que a pesar de todo, nos sabemos mantener unidos, y que por sobre todas las cosas, hay amor.

La ignorancia puede llevar a cometer muchas heridas no visibles, la ignorancia causa daño, y destruye a la sociedad.

Y quiero terminar este post diciendo que amo mucho a mi papá, y que es una persona a quien admiro y amo con todo mi corazón. Y lo más hermoso de este mundo es ser diferente, es ser auténtico y único.

Te amo papi.




miércoles, 23 de noviembre de 2011

Contame

Contame tus sueños, tus pesadillas y las mentiras que nunca las contaste y que hoy mismo ya te las creés.
Contame qué es lo que te quita el aire, lo que te llena los pulmones de esperanza y te ilumina los ojos como si contemplaras nuevos horizontes.
Contame tus penas, contame sobre aquellas noches en las que derramaste amor por los ojos, sobre los garabatos que dibujaste en las paredes arañando lo más oscuro de tu ser.
Contame cuales son tus antojos, contame sobre aquello que te enorgullece ser catalogado como un maniático.
Contame cuales son tus complejos, y cuales son tus fortalezas.
Contame sobre aquel lugar que ocupo en vos.

martes, 18 de octubre de 2011

Sobre la muerte y la amistad

Cuando viajo en colectivo, ingreso a un túnel de tiempo y me transporto al interior de mi cabeza, puedo estar horas adentro, y al salir solo recorrí una cuadra con la cabeza pegada a la ventana.
Me identifiqué ciento por ciento con Inception.
En uno de mis paseos de 40 minutos me cuestioné lo siguiente:
Qué pensás de la muerte:
Es mi nueva amiga -me dije- Es la única que dio paz a mi mamá y no veo la hora de conocerla para volver con ella. Para regresar a mamá.
Me bajé del colectivo, llegué a casa.